El PP de Andalucía frente al espejo
Javier Arenas llegó a la primera fila de la política andaluza de la mano de UCD. Después de un periodo de dudas personales sobre donde "aterrizar" -que algún dia contaremos- acabó recalando en el PP de Manuel Fraga. Y resultaba extraño que un hombre que tenía esos orígenes políticos, cuando menos, haya transitado por el PP, en su núcleo duro, cuando este partido más se escoró a la derecha, en la última etapa de Aznar, cuando a capa y espada defendió la intervención española en la guerra de Irak.
Recientemente cuando se presentó la plataforma de independientes, la llamada "Plataforma para el cambio", encontramos en ella -en una misma foto- a Arenas y a Aznar que mucha gente ha interpretado mal ese guiño al pasado. Ese gesto representa situar en el primer nivel de la vida política andaluza a alguien que decidió en su día tirar por un camino que parece que le lleva a un callejon sin salida hacia el centro, una maniobra que puede ser perjudicial para el proyecto andaluz. Salvo que sea un gesto para hacer llegar "la lealtad al jefe". Y en Andalucía parece que la tarea de recuperar el centro reformista es la clave para poder ser una alternativa creible.
Arenas lo debe saber y sabe que su batalla no la puede jugar ahora en Madrid -donde hay un ruido de sables permanente- sino que, con las dificultades que evidentemente encierra debe plantearla en Andalucía, un territorio en el que jugando las bazas con inteligencia se puede plantear desbancar a los socialistas del gobierno autonómico. Muchas cosas han de cambiar en el PP andaluz.
Seguir en la senda de Antonio Sanz, o Teófila Martinez, no tener un lider sólido en el Parlamento de Andalucía -prueba de que las elecciones generales también pillaron con el pie cambiado al PP de Andalucía que sólo puso sus huevos en el mismo cesto- y haber perdido una tras otra las convocatorias electorales andaluzas, lo hacen más dificil.
Es más, Arenas apostó hace poco más de un año por obtener un nuevo aval de futuro al situarse al frente del proyecto andaluz, y es consciente que sin él, sin el trabajo y los buenos resultados que de su gestión se deriven, será imposible optar a nuevas metas en un escenario interno altamente competitivo. Las municipales van a ser un importante reto. De los nuevo lideres que salgan de las municipales tendrá que salir el cambio del nuevo PP. En este sentido el candidato a la Alcaldía de Sevilla es clave. Debe ser una de las claves del cambio del PP. Una oferta que le otorgará credibilidad al proyecto porque es en esa plaza donde el PSOE se la juega.
Reformar supone asumir un riesgo que va íntimamente ligado no sólo al concepto filosófico de la reforma, y a una vasta operación de imagen en la que el PP es un maestro, sino al desarrollo práctico de los cambios reales que se propugnan. Como reformismo se entiende a cada una de las tendencias que procuran el cambio y las mejoras graduales de cualquier situación política, social, religiosa, etcétera, el uso genérico que del término se viene haciendo, y que ya se hizo en el pasado, no ofrecen -por ahora- puntos de referencia lo suficientemente definidos sobre los que los andaluces hacer pivotar su cambio de opción política. A Arenas le queda poco tiempo y a partir del 2008 Arenas y el PP de Andalucía habrán tenido su última oportunidad ante la sociedad andaluza.
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Pedro Cadiz -